Texto 3
Lenguaje políticamente correcto
Aunque en estos últimos años, la discapacidad ha cobrado vida dentro de una
sociedad cambiante como la nuestra, y lo ha hecho con verdaderos signos de
inclusión social en el respeto a la diferencia, todavía debemos seguir luchando por una
realidad que supere los prejuicios que etiquetan o estereotipan y califican con
valoraciones sociales de “Minus-Valía” u otras acepciones ciertamente peyorativas, y
que, en el fondo, en muchos casos de nuestra vida también las sufrimos y tenemos.
Son lentos los pasos que se dan, pero nuestra ansia por superar determinadas
actitudes, valores y hábitos deben tener su punto de encuentro en el ser personas:
todos iguales pero diferentes. No debemos discriminar independientemente de nuestra
discapacidad, condición social, sexo, etnia…, debemos optar por dignificar lo que nos une y no acentuar lo que nos diferencia, nunca identificando a una persona por lo que
tiene distinto.
El lenguaje es un instrumento de opresión o de liberación y en este caso sirve para
perpetuar una etiqueta que margina y excluye a quien la lleva, ¿por qué menos
válidos? Desde nuestro punto de vista nadie vale más que nadie, sin embargo, este
término evidencia el prejuicio social.
[…]
En un proceso de normalización y de eliminación de barreras mentales todo el mundo
debe saber que normalmente a una persona ciega o en silla de ruedas no le molesta
que, se le diga, “¡Hasta la vista!” “¿Qué tal andas?”; lo que realmente le molesta es
que su discapacidad le convierta en “minusválido”, porque la sociedad se niegue a
reconocer su ser persona.
Bajo estas premisas resulta bastante desagradable leer en los titulares de la prensa:
“Roban la silla a un minusválido…”, “los minusválidos podrán estudiar gratis en la
universidad........”, “un minusválido accede a un ascensor…”, “un tetrapléjico resulta
herido…”, ni tampoco ser objeto de comentarios que inspiren lástima y compasión, en
muchos casos como medidas de sobreprotección.
[…]
La realidad muestra un cambio importante en estos momentos hacia la discapacidad, y
el lenguaje es una parte muy importante por su uso y utilización, por ser el medio a
través del cuál nos comunicamos, creamos una base cultural de relaciones en el
respeto a la diversidad, en el contexto social en que queramos movernos, en lo que
queremos asumir o diferir, en el respeto de no etiquetar, discriminar o clasificar lo que
tenemos de distinto. Debemos construir una realidad adaptada a todos, signo
inequívoco de estar al frente de la grandeza de que nuestros esquemas mentales son
fuertes y positivos hacia dicha realidad.
Como personas que tenemos una discapacidad, debemos asumirla y renovar nuestro
pensamiento de forma positiva, con nuevas formas de hacer y comunicarnos,
adaptándonos a las nuevas sociedades cambiantes siempre bajo principios que nos
permitan asumir roles de normalización y de ser ciudadanos de primera clase, que no
perpetúen sistemas de beneficencia, sino auguren un carácter poderosamente
asistencialista.
Debemos cimentar unas bases sólidas donde el respeto a la diversidad sea el eje
donde pivote el avance hacia una sociedad más justa, donde los desequilibrios sean
mínimos, concienciando y sensibilizando que una sociedad se construye con
personas, tengan o no discapacidad , y aún siendo perseverantes quitar el apellido
“discapacidad”, porque ante todo somos personas, donde el respeto, la tolerancia, el
diálogo, la igualdad de oportunidades y participación, presentación de los derechos
“visibles”, la cultura, la formación, el empleo, la libertad de expresión… nos hagan
percibir que vivimos en una sociedad igualitaria.
Fuente: http://www.discapacidad-cantabria.info/principal/introduccion/lenguaje-politicamente-correcto.html
En este texto sobre el lenguaje políticamente correcto el enunciador es