Texto 10A5-I
La forma de pensar y actuar cambia con el tiempo, ya que siempre hay una reinterpretación de los valores y creencias en una sociedad. Así también cambia la forma de interpretar y llevar a cabo la educación, sobre todo porque muchos científicos dedican horas y horas a buscar justificaciones y medios para que el proceso de enseñanza y aprendizaje asuma un papel más significativo en la vida de quienes estudian y quienes enseñan. A diferencia del concepto de educación que se tenía en el pasado, actualmente se entiende que el conocimiento no se limita a los espacios físicos. Antes, la atención se centraba en los profesores que, además de estar formados en áreas específicas, tenían acceso a manuales y enciclopedias, siendo los depositarios del conocimiento. Hoy en día, todo el mundo tiene acceso a artículos científicos, libros e información generalizada. Hay información abundante y los estudiantes pueden buscarla independientemente del lugar, del tiempo y del espacio en el que se encuentren. Ya no se entiende que el conocimiento se obtiene únicamente dentro de las aulas, dentro de escuelas, a través de las palabras del maestro, como lo era en su origen. Este asume una postura de facilitador, en el sentido de ser la persona que proporcionará los medios para que los estudiantes se desarrollen de forma crítica y autónoma.
Si los conceptos de tiempo, espacio y memoria han cambiado, también ha cambiado la forma de concebir el conocimiento y la manera de impartir la educación. Según Lima y Oliveira (2022), el profesor de la escuela pública brasileña debe aprovechar su trabajo para ofrecer una educación transformadora, lo cual es posible mediante una práctica docente que vea el aula como un espacio de reflexión y diálogo que favorezca la producción en lugar de la reproducción, actuando de manera más democrática y menos centralizadora. Por lo tanto, hay que pensar en una escuela moderna que vea en el plan de estudios una oportunidad y no una limitación.
Silva, Alves y Fiori (2022) en su análisis corroboran este punto al proponer un plan de estudios que va más allá de la formación para el mercado laboral, haciendo posible desarrollar en los sujetos un carácter emancipador a partir del progreso en los estudios y la ampliación de las posibilidades de transformación de la realidad vivida, es decir, se alcanza un principio pedagógico en su carácter social. Y en este sentido, se apunta hacia una nueva forma de llevar a cabo el proceso de enseñanza y aprendizaje, un proceso que revela un nuevo objetivo: el estudiante.
Internet:<rsdjournal.org> (con adaptaciones).