Texto 10A5-II
Las metodologías activas pueden entenderse como procesos de aprendizaje en los que los alumnos participan activamente en la construcción del conocimiento, cambiando el enfoque del profesor, para lograr efectivamente la formación de ese estudiante como un sujeto activo, crítico, reflexivo y transformador. Como su nombre indica, las metodologías activas son una metodología de enseñanza que propone el activismo por parte de los alumnos en su proceso de aprendizaje. En estas metodologías, que son diversas, lo que se propone es la transformación de la forma de enseñar y aprender, dando importancia a lo que es importante, es decir, orientando lo que el profesor desea hacia lo que interesa a los alumnos.
Cabe añadir que la gamificación es una metodología activa que cuenta con elementos suficientes para ayudar al proceso de autonomía de los estudiantes. Esta metodología activa se confunde a menudo con los juegos, pero es mucho más que un juego. La gamificación no es un juego, sino el uso del diseño y los elementos de los juegos para ayudar en la búsqueda de alternativas a los problemas de la vida real: «la gamificación es el uso de mecánicas y dinámicas de juegos para su aplicación en otros contextos y actividades, con el fin de involucrar a las personas y resolver problemas» (Barbosa et al.,2020).
Es posible gamificar mediante juegos comerciales o juegos serios que, según Leal (2021), pueden ser específicos o adaptados al aprendizaje, como las plataformas digitales Moodle, AVA, Google Forms, PowerPoint y otras creadas específicamente para este fin, tales como Kahoot, Genially, Wordwall y Socrative.
La gamificación se define mejor como un conjunto de técnicas que tienen como objetivo mejorar el rendimiento en una actividad, la motivación de quienes la realizan y, como resultado, ir más allá de moldear comportamientos, sino también como una alternativa para satisfacer las necesidades de cada contexto educativo.
Sin embargo, cabe recordar que la función del aparato educativo va más allá del acto de enseñar, alcanzando principalmente la necesidad de crear condiciones de aprendizaje, es decir, el cambio se produce cuando el profesor incorpora en su práctica docente los nuevos valores, cambiando su conducta, sus pensamientos e incorporando los cambios en sus objetivos y en su práctica educativa. Ante este escenario, Lima y Oliveira (2022) afirman que cuando el profesor transforma «el aula en un espacio de diálogo y reflexión, mediando el aprendizaje y posibilitando descubrimientos en lugar de reproducciones», cumple su función social, que sería la de promover oportunidades para que los sujetos tengan las mismas condiciones de transformación de la realidad a partir del desarrollo de sujetos sociales que poseen autonomía y creatividad.
Internet: <rsdjournal.org> (con adaptaciones).
A partir del texto 10A5-II, es correcto afirmar que las metodologías activas