Texto para la pregunta
ALFABETIZACIÓN Y LETRAMENTO: un desafío
para el profesor de alfabetización brasileño del
siglo XXI
Cuando se trata de lectura y escritura y
alfabetización en el entorno escolar, debemos recordar
el espacio del aula como un punto crucial, que debe
ser un entorno de alfabetización. El objetivo de la
institución es alentar, crear oportunidades, crear
situaciones que lleven al niño a describir, hablar y
comprender diferentes tipos de lectura y escritura. Las
palabras adquieren significado a partir de su uso en
textos. Su significado es dialéctico, ya que establece
conexiones entre pensamiento y acción. La adquisición
y el dominio de la lectura y la escritura deben ser un
ejercicio potencial, interactivo, dinámico, cooperativo,
de acción y creación (GARCIA, 2012, p. 78). Es
esencial que esté en la visión y el alcance de este niño,
este estudiante, materiales de su vida diaria; ejemplo:
periódicos; revistas carpetas de etiquetas de
productos, revistas, recetas, entre otros; así como:
cómics, cuentos de hadas, alfabeto, calendario, rimas,
textos instructivos, es decir, diferentes géneros
textuales.
Está de acuerdo con Piccoli (2013) en que el
estudiante tendrá interés en leer y escribir a través de
lo que se proporciona y según lo previsto, nada
impuesto, pero ofrecido, estimulado con una función,
con un por qué, con una importancia. Los materiales
disponibles en este espacio de alfabetización,
manejados por el estudiante, deben tener sentido para
su mundo y su trabajo, simultáneamente, varios
aspectos: lectura y escritura y reflexión de los
conceptos cubiertos.
Estos estímulos harán que el aprendizaje sea real, con
funcionalidad dentro del contexto, la vida diaria del
alumno y no de forma mecánica, sistematizada,
memorizada, sino de una manera que permita que el
proceso de la asignatura aprenda con un significado
real. Esto revela cuán importante es garantizar en el
aula una variedad de materiales, que serán un
facilitador en el trabajo del profesor, de modo que
pueda ser su trabajo más efectivo, permitiendo la
interacción de los alumnos con el mundo de los
escritos comunicación (LOPES, 2019).
De esta manera, el profesor tiene la posibilidad de
insertar a sus alumnos en el mundo tanto en la lectura
que proporcionarán estos materiales, como en la
escritura que también debe explorar el profesor en esta
construcción de conocimiento.
Luria (1988), expresa que el profesor debe ser un
mediador, entre el objeto de conocimiento del lenguaje
escrito y el aprendiz, estableciendo un canal de
comunicación entre estos dos pilares. Por lo tanto, la
acción de intervención del profesor se revela como un
gran socio para el desarrollo de las habilidades de los
estudiantes en la adquisición de lectura y escritura,
porque si el profesor interviene, problematiza y motiva
a su estudiante a experimentar varias acciones de
manera segura, será ayudándole a avanzar en el
proceso de alfabetización, ya que le ayuda a
comprender que lo que dice puede escribirse y que
escribe para comunicar un pensamiento, una idea, lo
que le permite hacer registros de uso social, dando
significado por todo lo que lees y escribes.
Revista Teias DOI: 10.12957/teias.2021.50116
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