Tres de los principales dioses aztecas
Las culturas antiguas mesoamericanas eran
sociedades que creían en diferentes dioses, es decir,
politeístas, tal y como lo fueron los romanos y los nórdicos.
En la mitología azteca, el Sol tenía un papel muy importante
y también se caracterizaba por la celebración de rituales en
los que no faltaban sacrificios humanos para contentar a sus
dioses.
Por ello, los dioses de la civilización azteca han sido
una fuente de inspiración para crear muchos dioses en
películas y libros de ciencia ficción. Aunque algunos sean
populares, sus nombres y significados reales todavía están
por descubrir para muchas personas, por lo que se
presentan acá tres de ellos:
Tláloc: es el dios azteca de las lluvias y tormentas. Los
expertos en culturas mesoamericanas consideran que
probablemente se trate de una de las deidades aztecas más
antiguas de la región. Se le asociaba con la buena
producción agrícola y la fertilidad y era conocido como
"néctar de la tierra" y "el que hacía brotar las cosas", pero
también se le atribuían fenómenos como los rayos y los
terremotos.
Huitzilopochtli: si te preguntabas cuál es el dios de
México más poderoso, Huitzilopochtli es el dios azteca
considerado el Padre de los aztecas, de tal forma que era su
patrón principal. Es también hijo del dios Tonatiuh y la diosa
Coatlicue. Cuando nació, no fue apoyado por su familia, pero
sacó su valía utilizando una serpiente de fuego como arma.
Terminó convirtiéndose en regidor del Sol.
Tezcatlipoca: se le consideraba como la
contraposición de Quetzalcoatl. A este dios mexicano se le
nombraba como el Tezcatlipoca negro y a Quetzalcoatl el
Tezcatlipoca blanco. Era la divinidad del cielo y la tierra, el
origen de la felicidad y el poder, amo de batallas, y
representaba lo oscuro, lo desconocido y la providencia.
Aún hay muchos por descubrirse, pero esos tres nos
regalan una noción de cómo se organizaba el politeísmo
azteca y cuáles eran algunas de las deidades más simbólicas
de México.
(Fuente: Mundo deportivo — adaptado.)